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Salida: Baréin (Emiratos Árabes Unidos)

https://goo.gl/maps/C3Ho8gKuj4gNKCHQ8

Llegada: Jartum (Sudán)

https://goo.gl/maps/AsWC8Zwt7Bu2NwE87

¡Sorpresa! En Baréin tampoco disponían de combustible de 100 octanos y tendrían que repostar, nuevamente, gasolina de coche. Al menos en esta ocasión todavía contaban la mitad de los depósitos llenos de combustible de aviación, lo que, al mezclar ambos, les permitiría subir en algo el octanaje de la gasolina de 90. Puesto que no había otra alternativa no era algo a lo que le pudieran dar muchas vueltas.

Había también otro problema totalmente inesperado para ellos: Arabia Saudí prohibía sobrevolar sus ciudades sagradas como Medina o La Meca, y la ruta directa entre Baréin y Jartum inicialmente planteada por Robert Ford pasaba justo por encima de La Meca. El controlador de tráfico aéreo le indicó que no podía aprobar ese plan de vuelo y que era necesario que se desviaran al norte, hasta Kuwait, antes de poder continuar su ruta hacia el suroeste. Al igual que con el combustible, no había alternativa a ese desvío así que, aunque de mala gana, Ford aceptó la nueva ruta proporcionada por el controlador.

El amerizaje en Jartum (Sudán) habría que hacerlo en el río Nilo, así que era absolutamente esencial llegar con luz diurna, lo que obligaba, una vez más, a salir al amanecer, 06:00 hora local (04:00z). Una vez en ruta, tuvieron que ascender hasta los 10.000 pies para sobrevolar una densa capa de nubes. Y entonces, allá arriba, Ford pensó: "...si no podemos ver a los de abajo... ellos tampoco nos ven a nosotros". Así que sin pensarlo dos veces, dio la orden de retomar el plan de vuelo original. Todo fue como la seda hasta que las nubes empezaron a disiparse y, a sus pies, apareció la Gran Mezquita de La Meca: justo lo que no querían ver. También vieron otra cosa: cientos de "flashes". Y no. No eran cámaras de foto, sino disparos con rifles y escopetas. Afortunadamente, a la altura a la que volaban estaban a salvo de esos ataques. Una vez dejada La Meca atrás avistaron el Nilo ya bien entrada la tarde y, poco después, habían amarado.

A la llegada, la RAF les facilitó combustible de aviación y cartas de navegación hasta Kinsasa. Una vez allí, todo debería volver a una relativa normalidad teniendo en cuenta que tanto Kinsasa como el resto de paradas eran bases de PanAm. Sin embargo, la suerte no estaría totalmente de su lado. El despachador de vuelo les comunicó que había un pasajero "VIP" de El Cairo que necesitaba volar a Kinsasa y que, en estos momentos, no había ningún otro vuelo que cubriera esa ruta, por lo que debían esperar en Jartum a que llegara en "uno o dos días". El enfado fue todavía mayor al averiguar que el pasajero VIP no eran "tan VIP", ya que se trataba de la esposa de un oficial de suministros británico.

Pasar la Nochevieja en Jartum significaba que ya llevaban un mes completo en ruta; y todavía tenían que cruzar medio mundo para llegar a casa. Cada hora pesaba mucho sobre el ánimo de toda la tripulación, que no veía el momento de regresar, así que finalmente tomaron la decisión de no esperar a ese pasajero "supuestamente VIP" y la tripulación del NC18602 siguió su ruta el 1 de enero, como estaba previsto incialmente.